Freitag, Juni 23, 2006

Dir














Y tú,
oliendo el sudor agrio del mar
que no te abraza remas solo.
Tú y el lago dormidos al mediodía
sobre el lecho de sus hombros.
Tú y el antes de la luna
que surge de tus dedos pálidos.
Tú, conteniendo todas las gamas
del lienzo al atardecer del valle.
Tú, tú , tú
y la verdadera prisión del alma
los muros de montañas
y sus ventanas de nubes
con su fosa al rededor de todo
y al lado una tienda de arte
donde te espero impaciente leyendo
bajo la amarillenta luz eléctrica.

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